En pleno Mediterráneo un crisol de culturas se presenta como uno de los destinos viajeros más bellos y atractivos de Europa. La isla italiana de Sicilia tiene multitud de encantos que nos proponemos a descubrir, desde Siracusa a Trapani, pasando por Palermo. Esta es nuestra selección de los 3 rincones más bonitos de Sicilia.

Siracusa

A la población siciliana de Siracusa le dedicamos un extenso reportaje en este blog viajero hace algunas semanas. Pero nunca está demás recordar los encantos de la villa que fuera griega y romana hace decenas de siglos, como se aprecian en las ruinas del parque arqueológico.

Plaza del Duomo, Siracusa, Sicilia

Plaza del Duomo, Siracusa, Sicilia

El casco antiguo de Siracusa no está en el centro de la población, sino que es una isla donde residen algunos de sus más preciados tesoros arquitectónicos. Entre los indispensables cabe reseñar la plaza del Duomo, con la emblemática Catedral de Siracusa. El edificio es un resumen de la historia de la ciudad, pues no fue originariamente un templo cristiano, sino que sus primeras paredes datan de cuatro siglos antes de Cristo.

Tomar un café en la plaza Archimede es todo un placer, teniendo como escenario privilegiado a los palacios góticos que flanquean el espacio abierto y dan protagonismo a la fuente central.

Al final del trayecto, como colofón de la ruta por la pequeña isla, el castillo de Maniace supone una joya en sí. No solo por las impresionantes vistas donde contemplar el atardecer mediterráneo, sino por las caprichosas salas que constituyen a esta fortaleza con más de arte que de defensa.

Trapani

Poco a poco Trapani se ha dado a conocer a los viajeros conformando el triángulo turístico de Sicilia. La ruta desde Siracusa es larga y obliga a atravesar la isla de este a oeste, lo que a su vez ofrece la oportunidad de serpentear al son de las carreteras que esquivan volcanes y muestran otra de las joyas de la isla, su exuberante naturaleza.

De Trapani no nos podemos quedar solo con la villa marinera, sino que toda la región ofrece encantos embaucadores. El centro histórico –museo gótico al aire libre– se protege del mar y de la parte nueva de la ciudad con una muralla de piedra que los circunda. En su interior quedan calles adoquinadas con mármol a las que dan sombra las fachadas de los palacios, al tiempo que los restaurantes distraen el andar del viajero con los aromas del pescado asado y los platos árabes. Pues aunque nos encontremos en Italia, la proximidad con Túnez se hace patente en la gastronomía de Trapani, en la que tiene un protagonismo destacado el cuscús y los sabores árabes.

Bahia de Trapani - Sicilia - Italia

Fuera de las murallas los atractivos se enumeran con nombres de islas a las que acceder en ferry y del parque natural que rodea a la región. Merece la pena calzarse las zapatillas y recorrer las rutas de senderismo que se asoman al mar Mediterráneo recordando que esta muestra de la naturaleza está en medio del mar.

La mejor forma de constatar dónde estamos es subir en teleférico a la vecina población de Erice. Este pueblo medieval se conserva como hace unos siglos, siendo la dificultosa carretera que sube por la montaña un aliciente más para utilizar las cabinas del teleférico y aprovechar el trayecto hasta los 750 metros de altitud para tomar fotos del cautivador paisaje.

La ruta hacia el siguiente destino de la isla de Sicilia nos invita a detenernos en el templo de Segesta. Esta construcción milenaria mantiene en pie las 33 columnas originales, al tiempo que brinda una excepcional ocasión para ver el atardecer siciliano.

Palermo, capital de Sicilia

La curiosidad y el morbo mueven al viajero por las calles de Palermo. La capital de Sicilia está plagada de referencias a la muerte, a lo que contribuye la oscuridad que impregna las fachadas de las casas y los edificios barrocos. Pero eso mismo es lo que hace atractiva a la villa siciliana donde la mafia pide mesa y mantel.

Palermo - Sicilia - Italia

La visita obligada pasa por el Convento de los Capuchinos. En sus sótanos en encuentra el más famoso y a la vez macabro cementerio de la humanidad. Un monje fallecido en 1599 nos da la bienvenida. Es solo el primero de una larga lista de cuerpos disecados y momificados ordenados sobre las paredes por profesión, si bien también algunos niños y bebés se suman al macabro espectáculo, que sin duda es uno de los lugares más visitados por los turistas cuando viajan a Palermo.

En la superficie el bullicio de los vivos no deja detrás a la muerte. Artistas de todos los géneros se han ocupado de ello. Si bien las estatuas de los desnudos mostrando las vergüenzas ya no sirven para alertar a los ciudadanos de las penas de la hoguera, sino que son parte del arte urbano del Palermo más tradicional.

Sicilia enamora con este trío de ases que forman Palermo, Trapani y Siracusa, invitando a descubrir el destino y enriquecer la agenda viajera con sus villas, historia y naturaleza.